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SÍNTOMAS DE LA POSESIÓN DEMONÍACA


Se puede ser poseído por un demonio o tener una unión mística con Dios. El santo puede, él también, convertirse en profeta, taumaturgo, realizar toda clase de prodigios... En las civilizaciones no europeas, la posesión por un buen espíritu es justamente lo contrario de la posesión demoníaca.

Los católicos sabemos que el diablo está del lado del error, y que Dios sostiene la Verdad, que está de Su lado.

La entrada del demonio en una persona puede ser consecuencia de varias causas. La más frecuente es la práctica del espiritismo en sus diversas formas: invocación de espíritus de personas difuntas, pactos con el diablo, astrología, cartomancia, tabla ouija, etc.

También puede ser provocado en otra persona a través de prácticas satánicas, como misas negras, maleficios, mal de ojo, etc. En este caso, tanto la víctima, como los invocadores del maleficio pueden quedar infectados por uno o varios demonios.

Para los pensadores católicos, el demonio se puede manifestar sobre un plano puramente psicológico: lo hace a través de la obsesión o de las tentaciones obsesivas, por ciertas visiones inexplicables o/y alucinaciones; si su invervención se complica y toma la forma de desvaríos psicológicos o sobrenaturales, entonces se tratará de una posesión. En este caso, se podría poner en evidencia la presencia del demonio y su imperio sobre el cuerpo del poseído. Se distinguen un estado de calma y un estado de crisis.

El estado de crisis se deduce por las contorsiones, las explosiones de rabia, las palabras impías y blasfemas. El poseso entra en trance, perdiendo todo control, y, lo más a menudo, toda consciencia y memoria sobre lo que le está pasando. Salvo alguna excepción, como la del Padre Surin.

Durante el período de calma, generalmetne todo está olvidado y el comportamiento vuelve a ser el de una persona bien adaptada, inclusive muy piadoso. A menos que no subsista alguna enfermedad que derrote todos los recursos del arte médico.

Los síntomas de la posesión.

Según los teólogos, existen signos que permiten el diagnóstico de la posesión. El Ritual Romano anuncia tres síntomas esenciales, entre otros que tendrían un valor análogo:

hablar o comprender una lengua desconocida (glosolalia).

descubrir las cosas alejadas y secretas (videncia).

hacer ostentación de una fuerza inexplicable o sobrehumana (psicoquinesia).

Hablar en lenguas

Este es uno de los tres criterios mendionados por el Ritual Romano para afirmar la existencia de una posesión. Este "don de lenguas" existe también en las almas próximas a Dios como forma unión carismática, pero esta ambigüedad no preocupa a nadie: el carácter extraordinario de esta capacidad de conocer una lengua desconocida es típica de estos fenómenos sobrenaturales, el contexto permitirá saber si se trata de Dios o del diablo. Este es el caso citado por Ambroise Paré 1841:

"El tercer mes, se descrubió que un diablo era el autor de este mal, el cual se descubrió a si mismo, hablando por la boca del enfermo en griego y en latín al mismo tiempo, a pesar de que el enfermo no hablaba nada de griego. Él descubría los secretos de aquellos que estaban allí presentes, y principalmente de los médicos, burlándose de ellos por ser unos inútiles que casi habían provocado la muerte del enfermo".

Fuerza desproporcionada

Está citada a menudo como una prueba de "sobrehumanidad" en el posedído. El "forgueron/exorcista" etíope dice a la poseída "levanta esta piedra" se trataba de una piedra muy grande que ella no habría podido despalzar en su estado natural, pero la levantó fácilmente sobre su cabeza y viró en redondo como una rueda hasta que la piedra cayó de un lado y ella al otro; (según Waldmeier citado por Osterreich, 1927).

Levitar

La levitación se produce también en los "poseídos" de Dios, los santos.

Tal era el caso del santo Cura de Ars, elevándose durante sus sermones, o de Santa Teresa de Ávila, en el curso de sus éxtasis.

La levitación no es más que una de las formas de la psicoquinesia. Se describen en los posesos toda clase de fenómenos de este tipo (poltergeist) en los que los demonios mueven objetos, encienden y apagan luces, esconden cosas e incluso llegan al extremo de hacer temblar la casa como un terremoto.

Creación de materia

El pacto con el diablo está pensadoo para hacer ganar riqueza a cambio de la salvación eterna. En ciertos casos, más que un golpe de suerte inesperado, la creación pura y simple de billetes de banco sería el fruto de la transacción (K. Koch 1972).

Conocimiento de cosas secretas.

El diablo de Illfurt "decía a sus visitantes punto por punto sus maldades pasadas, reprochándoles sus pecados más secretos". Incluso, predecía a veces con varios días o semanas de antelación, lo que iba a pasar, y la realización exacta de sus predicciones dejaba boquiabierto a todo el mundo". Estos demonios no se ahorran las revelaciones históricas o proféticas, y describen los sucesos lejanos en el momento justo en que se producen.

Reacción colérica ante los signos religiosos.

Los signos piadosos ponen al poseído en un estado de rabia enloquecida y lo inducen a blasfemar horriblemente.

Se trata de mostrar un comportamiento de alguna forma reprobable para los que están a su alrededor, o incluso para la gente del pasado. Así como emplear de palabras brutales, obscenas, sacar la lengua, hacer gestos obscenos, etc...

La amnesia

La amnesia de la posesión es extremadamente frecuente, sino costante.

Remedios.

Los católicos proponemos para acabar con la psosesión:

La confesión general (relativa al conjunto de la vida pasada)

el ayuno

la oración

la comunión

los objetos benditos, y sobre todo el agua bendita (la cual el Ritual dice que "caza al demonio" y lo envía a las llamas del infierno.

el exorcismo, que consiste - en el nombre de Cristo - en ordenar al demonio a alejarse del poseso.

Stigmata Diaboli

Las marcas del diablo, para la Iglesia de la Edad Media, no se limitaban a los tres signos anteriores, mencionados por el Ritual Romano; se mencionaba incluso la presencia de otros síntomas tales como la levitación y sobre todo las zonas de anestesia, puntos del cuerpo anormalmente insensibles. Sor Juana de los Ángeles, la celebre poseída de Loudun sufría continuamente terribles picores (parestesias). Tenía la mitad del cuerpo todo en carne viva, pero estaba totalmente anestesiado.

Los pesesos, según el Dr. Paul de Bé presentan anestesias localizadas tales que se les puede picar en ciertos puntos sin que sufran ni incluso se inmuten.






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